sábado, 1 de octubre de 2011

NEURALGIA

Neuralgia, dolor intermitente o constante, sordo, o incluso agudo, que se produce a lo largo de un tronco nervioso o de sus ramas. Los diversos tipos de neuralgia se diferencian según el nervio afectado o la causa subyacente. La causa puede ser un virus que ataca al nervio, como en el caso del herpes zóster; estados tóxicos como el producido por alcohol o el envenenamiento por plomo; infecciones localizadas de los dientes, los oídos, las amígdalas, o los senos; o ser consecuencia de una lesión, un déficit vitamínico, o de presión ejercida sobre el nervio. Entre las formas más frecuentes de neuralgia están la neuralgia del trigémino y la ciatalgía. El tratamiento es fundamentalmente paliativo, y consiste en el empleo de medicamentos para controlar el dolor, y con frecuencia la administración de vitamina B12 o del complejo B. En la neuralgia del trigémino, que suele ser recidivante, también se emplean neurolépticos, y en ocasiones cirugía.

Una neuralgia es un síntoma provocado por un fallo del sistema nervioso consistente en un trastorno sensitivo o dolor sin que la función motora esté afectada. Si afecta a los nervios periféricos, provoca una alteración de la zona inervada correspondiente al nervio sin que se detecte una lesión en el propio nervio.

La médula espinal envía dos ramas nerviosas distintas que inervan el cuerpo: una rama motora y otra sensitiva, que parten separadamente y que finalmente se unen para dar lugar a los nervios periféricos mixtos. Éstos se dirigen a los órganos y músculos y sólo en casos raros se dividen de nuevo en sus porciones originales, como ocurre en el caso del quinto par craneal. Por ello, la lesión de un nervio periférico provoca tanto trastornos sensitivos como motores, así como una parálisis que puede conllevar una atrofia muscular, es decir, la pérdida de masa muscular por déficit de ejercicio.

La causa de la lesión pude ser una inflamación, una reacción alérgica, un intoxicación, el alcoholismo crónico, determinadas enfermedades metabólicas (como la diabetes mellitus), algunos tipos de disfunciones renales, infecciones virales y déficits vitamínicos. También pude tratarse de una lesión mecánica, como desgarros, fracturas, lesiones compresivas o heridas de bala.

Causas, incidencia y factores de riesgo

Las causas de la neuralgia varían. La irritación por químicos, inflamación, traumatismo (incluso la cirugía), compresión de nervios por estructuras adyacentes (por ejemplo tumores) e infecciones pueden todas conducir a neuralgias. Sin embargo, en muchos casos, la causa se desconoce.

Las neuralgias son más comunes en los ancianos, pero pueden presentarse a cualquier edad.

La neuralgia del trigémino es la forma más común de neuralgia. Para obtener información sobre esta afección.

Una neuralgia relacionada pero más bien poco común afecta al nervio glosofaríngeo, el cual suministra sensibilidad a la garganta. Los síntomas de esta neuralgia son episodios cortos, similares al shock, de dolor localizado en la garganta.

La neuralgia se puede presentar después de infecciones como herpes zóster. La neuralgia relacionada con herpes zoster produce un dolor urente constante después de que la erupción ha sanado. El dolor empeora con el movimiento o con el contacto con el área afectada.

La neuralgia postherpética puede ser debilitante mucho después de la desaparición de los signos de la infección original del herpes. Otras enfermedades infecciosas que pueden provocar neuralgias son la sífilis y la enfermedad de Lyme.

La diabetes es otra causa común de neuralgia. La diabetes causa daño a las pequeñas arterias que suministran la circulación a los nervios, lo cual ocasiona el mal funcionamiento de la fibra nerviosa y, algunas veces, la pérdida del nervio. La diabetes puede producir casi cualquier neuralgia casi en cualquier parte del cuerpo, incluyendo la neuralgia del trigémino.

Otras afecciones médicas que pueden estar asociadas con la neuralgia son insuficiencia renal crónica y porfiria (una enfermedad hereditaria en la cual el cuerpo no puede deshacerse de ciertas sustancias que se producen después de la descomposición normal de la sangre en su interior). Algunos medicamentos también pueden provocar neuralgia.

Síntomas

• Dolor localizado en cualquier parte, usualmente sobre o cerca de la superficie del cuerpo
o la localización no cambia en los episodios
o dolor agudo, punzante, urente o constante
• Dolor a lo largo de la ruta de un nervio específico
• Alteración de la función de la parte del cuerpo afectada debido al dolor o debilidad muscular a causa del daño del nervio motor
• Aumento de la sensibilidad de la piel o entumecimiento del área de piel afectada (similar a lo que se siente con una anestesia local, como en el caso de una inyección de novocaína)
Cualquier contacto o presión se interpreta como dolor y el movimiento también puede ocasionar dolor.

Signos y exámenes

El examen neurológico revela la presencia de sensibilidad que ocurre a lo largo del recorrido de un nervio. La neuralgia del trigémino tiende a ocasionar dolor en la segunda y tercera división del nervio (parte inferior de la cara y mandíbula) y rara vez compromete a la primera división del nervio (sien y frente). A menudo se pueden encontrar otros signos de alteración de la función del nervio, tales como la pérdida de los reflejos tendinosos profundos, pérdida local de la masa muscular, ausencia local de sudoración (la sudoración está regulada por la función del nervio) y sensibilidad anormal en la piel.

Pueden existir puntos específicos de activación (áreas en las que incluso un leve contacto desencadena el dolor). Un examen dental se utiliza para descartar trastornos dentales que puedan causar dolor facial. La presencia de otros síntomas (como enrojecimiento o inflamación) puede indicar los trastornos causantes del dolor como infecciones, fracturas de hueso, artritis reumatoidea u otros trastornos.

No hay exámenes específicos para la neuralgia, pero se pueden realizar ciertos exámenes para descartar otras causas del dolor. En algunas ocasiones, un estudio de conducción nerviosa con electromiografía (NCS/EMG), el cual examina la actividad eléctrica de los nervios, puede confirmar el diagnóstico.

La primera parte del examen, el estudio de conducción nerviosa, comprende la aplicación de pequeños choques eléctricos a las áreas de la piel que se extienden sobre rutas nerviosas específicas. El médico determina luego si la conducción nerviosa está retrasada o bloqueada a través del nervio particular examinado.

La segunda parte del examen, el EMG, comprende la inserción cuidadosa de una aguja muy delgada en la piel, la cual se conecta a una sonda eléctrica. La medida de la actividad eléctrica del músculo al que se le toman las muestras en reposo y durante el movimiento, indirectamente suministra claves útiles acerca de la función nerviosa. Aunque el procedimiento suena poco placentero, la mayoría de los pacientes lo pueden tolerar con poco malestar.

Existe una variedad de otros exámenes de laboratorio que son utilizados a menudo por los médicos para determinar la causa de la neuralgia. De manera rutinaria, se utilizan exámenes de sangre para revisar el azúcar en la sangre y la función renal. Cuando el diagnóstico no es claro, pueden servir otros exámenes, particularmente cuando existen sospechas de un problema subyacente como artritis, sífilis, deficiencias vitamínicas u otros trastornos menos comunes. Si se sospecha la presencia de una esclerosis múltiple, el diagnóstico generalmente se puede confirmar mediante un examen imagenológico del cerebro como una IRM.

A menudo, se utiliza una punción lumbar (punción raquídea) para confirmar el diagnóstico de esclerosis múltiple y de otros trastornos nerviosos. Este procedimiento consiste en tomar una muestra de líquido cefalorraquídeo (LCR). El análisis de este líquido puede mostrar evidencia de inflamación, lo que ayuda a establecer el diagnóstico correcto.

Tratamiento


El tratamiento de la neuralgia apunta a neutralizar o controlar la causa del problema nervioso (si se identifica) así como brindar alivio al dolor. Por lo tanto, el tratamiento varía de acuerdo con la causa, la localización y severidad del dolor y otros factores. Incluso, si nunca se identifica la causa de la neuralgia, la afección puede mejorar de manera espontánea o desaparecer con el tiempo.

Se debe tratar la causa (si es conocida). El tratamiento puede comprender la extirpación quirúrgica de los tumores o la separación quirúrgica del nervio de los vasos sanguíneos u otras estructuras que lo compriman. Este puede ser el método que se utiliza para ciertos casos de síndrome del túnel carpiano y neuralgia del trigémino.

El control estricto del azúcar en la sangre puede acelerar la recuperación en personas con diabetes que desarrollan neuralgia.

Los analgésicos suaves de venta libre, como aspirina, acetaminofén (paracetamol) o ibuprofeno, pueden ayudar a aliviar un dolor leve. Es posible que sea necesario administrar analgésicos narcóticos, como la codeína, durante un tiempo corto para controlar el dolor severo. Sin embargo, estos analgésicos tradicionales a menudo tienen resultados desalentadores.

Otros tipos de medicamentos surten efecto en diferentes partes del sistema nervioso y, con frecuencia, suministran un mejor control de los síntomas. Por ejemplo, los medicamentos anticonvulsivos, como carbamazepina, gabapentina, lamotrigina o fenitoína, pueden ayudar en los casos de dolor asociado con una neuralgia del trigémino. Los efectos secundarios más comunes de estos medicamentos son somnolencia, temblor y falta de coordinación.

Los medicamentos antidepresivos, como amitriptilina, pueden ayudar a controlar el dolor en algunos casos. La aplicación tópica (local) de cremas con contenido de capsaicina también puede ayudar a controlar el dolor.
Otros tratamientos pueden comprender el bloqueo de nervios, el uso de inyecciones locales con agentes anestésicos o procedimientos quirúrgicos para disminuir la sensibilidad del nervio. Algunos procedimientos comprenden la ablación (destrucción quirúrgica) del nervio afectado mediante el uso de métodos diferentes como radiofrecuencia local, calor, compresión con balón e inyección de químicos (como glicerólisis).

Infortunadamente, estos procedimientos no garantizan la mejoría y pueden provocar pérdida de la sensibilidad y sensaciones anormales.

Otra estrategia que se utiliza en algunas ocasiones para los casos resistentes de neuralgia se denomina estimulación de la corteza motora (MCS, por sus siglas en inglés), que consiste en la ubicación quirúrgica de un electrodo sobre la corteza sensorial del cerebro. El electrodo se conecta a un generador de pulsos que se encuentra debajo de la piel. Sin embargo, dichos procedimientos quirúrgicos sólo se intentan cuando alternativas más conservadoras no han dado resultado.

Para algunos pacientes, la neuralgia posherpética se puede tratar con un combinación de prednisona oral y medicamentos antivirales.

La fisioterapia puede ser útil en algunos tipos de neuralgia, en especial la posherpética. La incidencia de la neuralgia posherpética se puede reducir cuando el herpes zóster se trata con medicamentos antivirales.

Expectativas (pronóstico)


La mayoría de las neuralgias no son potencialmente mortales ni son indicativas de otros trastornos que puedan causar la muerte de la persona, sin embargo, el dolor puede ser intenso y en algunos casos producir discapacidad. Para el dolor intenso, se debe visitar a un algiólogo o especialista en este campo con el fin de poder explorar todas las alternativas terapéuticas.

La mayoría de las neuralgias responden al tratamiento. Los ataques de dolor tienden a ser episódicos (ocurren en intervalos, alternados con períodos relativamente libres de dolor). Sin embargo, en algunos pacientes los ataques pueden ser más frecuentes a medida que envejecen.

Complicaciones


• Procedimientos dentales innecesarios antes del diagnóstico de la neuralgia
• Discapacidad producida por el dolor
• Complicaciones por la cirugía
• Efectos secundarios de los medicamentos utilizados para controlar el dolor (ver los medicamentos específicos)

Situaciones que requieren asistencia médica


Se debe consultar con el médico si se presentan síntomas de neuralgia, sobre todo si son prolongados o no se alivian con analgésicos de venta libre. Se debe acudir a un especialista en el campo del dolor en caso de presentarse dolor intenso.

Prevención

El tratamiento de los trastornos asociados, como diabetes e insuficiencia renal, puede prevenir el desarrollo de algunas neuralgias. Igualmente, el control estricto del azúcar en la sangre puede prevenir el daño nervioso a causa de la diabetes.

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